miércoles, 22 de mayo de 2013

Cuida tu networking


El networking o red de contactos sirve para buscar puntos de interés comunes entre profesionales de un mismo ámbito. Es cierto que somos seres sociales y que por este motivo necesitamos relacionarnos con otros individuos. Pero aunque podamos disfrutar de esta actividad, su finalidad  es obtener algún beneficio en el futuro gracias a la colaboración. Hoy1 he entendido una de las ventajas derivadas de poseer una buena red de contactos en la que no había pensado, y que va más allá de tener la oportunidad de establecer una relación profesional con B, porque tanto yo como B conocemos a A.

Robert Axelrod en su artículo “The evolution of cooperation”2 plantea una de las cuestiones que más intriga a la gente sobre la naturaleza humana: Aunque nuestra civilización históricamente tiene su base en la cooperación, las personas tenemos una gran dificultad para establecer relaciones de colaboración. En esta línea sabemos que una de las piezas clave para salir de la actual crisis socioeconómica es aunar esfuerzos para promover la innovación tecnológica. Nuestra asignatura pendiente es ser capaces de establecer colaboraciones efectivas entre los centros de investigación públicos y las empresas (y el capital privado). Axelrod recurre al dilema del prisionero para explicar los beneficios de una actitud colaborativa frente a una competitiva en un proceso de negociación. La base de este dilema es la detención de dos sospechosos de haber cometido un robo sin que haya pruebas incriminatorias en manos de la policía. La confesión es la única herramienta para conseguir condenarlos, y para ello los dos son interrogados por separado. Las condiciones son: Si ninguno resulta acusado por el otro, salen libres los dos; Si únicamente uno es acusado, éste recibe 5 años de prisión; Si los dos se acusan mutuamente, van a prisión 2,5 años cada uno. Lo normal en esta situación, en la que los sospechosos no han podido acordar una respuesta, es que se acusen y acaben uno de ellos o ambos en prisión. Esto se corresponde con un comportamiento competitivo, y solo una gran confianza mutua puede inducir a la colaboración y a la liberación de los dos delincuentes. Pero el dilema del prisionero nos plantea una situación que difícilmente se volverá a repetir. ¿Sería diferente el resultado si este proceso de negociación se repitiese más veces? ¿Qué actitud sería la más beneficiosa, colaborar o competir? El artículo concluye que en un proceso de negociación la situación más ventajosa es entrar en la primera negociación con una actitud abiertamente colaborativa,  y en una segunda negociación copiando la actitud que la otra persona haya tomado en la primera.

¿Cuál es la relación entre estas actitudes en la negociación descritas y el networking? Imaginemos a un gestor de transferencia de tecnología de un centro de investigación público que se acerca con una tecnología innovadora a un empresario, buscando una colaboración que le permita desarrollarla hasta introducirla en el mercado (única manera de obtener un beneficio socioeconómico de la investigación científica). Si  el empresario considera  este proceso de negociación como único, adoptará con mucha probabilidad una posición competitiva que va a hacer más difícil la negociación. El networking abre la posibilidad de que haya otros encuentros entre el gestor y el empresario, y éste deje de considerar el proceso de negociación como único. Porque puede que ambos tengan contactos en común o incluso puedan encontrarse en posteriores eventos de networking. Y ya hemos visto que ante la posibilidad de un segundo proceso de negociación, la postura más ventajosa es colaborar en la primera oportunidad que se tiene. Y todos formamos parte del mismo ecosistema innovador.

1Fuente: Miguel Vega, director general de Allinky Biopharma.
2 http://www-ee.stanford.edu/~hellman/Breakthrough/book/pdfs/axelrod.pdf

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