miércoles, 22 de mayo de 2013

Cómo deberíamos financiar la I+D+i ?


-Explícame entonces el sueño que has tenido esta noche…
La financiación pública destinada a la investigación disminuyó de manera drástica en España. Por suerte los productos innovadores de varias compañías biotecnológicas tuvieron mucho éxito en el mercado, lo que produjo un gran impacto y mostró a las empresas y a los grandes inversores privados las ventajas de invertir en innovación. En poco tiempo hubo un cambio radical en el sistema científico-tecnológico del país. El capital privado financiaba en exclusiva la investigación (empresas privadas, capital riesgo, inversores ángel, mecenazgo, micromecenazgo….). En las empresas innovadoras (especialmente en las biotech) hubo una enorme inyección de capital riesgo. En todos los centros de investigación el capital privado y los proyectos colaborativos con las empresas privadas acabaron siendo la única fuente de financiación. Como el gobierno no quería perder totalmente el control de la investigación, elaboraba sus estrategias de desarrollo social y económico definiendo las áreas esenciales que se tenían que potenciar en materia de investigación e innovación, utilizando la compra pública innovadora. A parte de esto, la financiación pública solamente era utilizada para el mantenimiento de las plataformas científico-tecnológicas en los centros de investigación especializados en sus áreas de investigación prioritarias. Esta apuesta por la investigación y la innovación como medios para el desarrollo económico del país promovió la potenciación del sector privado involucrado en I+D+i.

-Entonces que sucedió?
La financiación de la investigación con capital privado provocó un cambio de paradigma en el sistema científico-tecnológico del país. La actividad científica se centró en proyectos con fines prácticos y con altas posibilidades de retorno económico. En las universidades y los hospitales los profesores y el personal sanitario, si no conseguían fondos privados, dejaban de investigar y se dedicaban únicamente a la docencia y a la atención sanitaria. El impacto económico de los resultados era lo único importante, y no el impacto en la sociedad o en el conocimiento. El nuevo sistema era altamente maduro porque optimizaba los recursos mediante sinergias entre diferentes grupos de investigación, evitando duplicidades y fomentando la especialización y la colaboración. Los parques científicos, los centros tecnológicos, los bancos de conocimiento y las grandes infraestructuras científicas eran elementos clave en el sistema. El tiempo adquirió un gran valor y la eficiencia de los investigadores era indispensable. Se promovió la incorporación de profesionales de apoyo al investigador para aumentar su rendimiento (técnicos de laboratorio, gestores de proyectos, especialistas en patentes…).

-Estoy de acuerdo contigo, un exceso de burocracia sobre el investigador baja su eficiencia
Efectivamente. A los científicos se les exigía dedicación y responsabilidad en su trabajo aceptando un elevado nivel de autogobierno y flexibilidad organizativa (contratación libre, financiación). Se tenía más confianza en ellos. A cambio, la figura del investigador funcionario desapareció y su trabajo era evaluado periódicamente, con consecuencias si no era eficiente.

-Pero cuando el único objetivo de la investigación es la producción de valor se fomenta la competitividad, se pierde la creatividad y se arriesga menos en los proyectos científicos.
Eso era algo negativo. La colaboración entre los científicos disminuyó (para proteger sus resultados). Se potenciaba la alta especialización cuando la innovación surge de las “interfases”. A largo plazo,  el enorme descenso en actividad investigadora en universidades y hospitales bajó la calidad y la cantidad de investigadores en formación. Esto indujo a la contratación de investigadores extranjeros por necesidad. Para conseguir recursos humanos bien formados en el futuro, el capital privado empezó a financiar la investigación menos aplicada en estas instituciones. No decidían qué proyectos se financiaban, por falta de conocimiento, pero sí que controlaban los resultados y evaluaban a los profesionales que utilizaban sus recursos siguiendo el mismo modelo que en los otros centros de investigación.  

-Es decir, las fuerzas del mercado decidían la investigación que se realizaba en el país
Algunas áreas como la biomedicina progresaron muy rápidamente porque había mucho conocimiento acumulado que pudo transformarse en productos innovadores, obteniéndose grandes beneficios socioeconómicos. Nuestra alta especialización en determinadas tecnologías pronto quedó obsoleta porque el desarrollo tecnológico y el conocimiento siguieron aumentando fuera de nuestras fronteras. La falta de diversificación en las áreas de investigación desarrolladas generó un sistema científico muy empobrecido, incapaz de comprender los nuevos avances tecnológicos. Se contaba con el libre acceso al pool de conocimiento mundial, aún sin haber invertido en su generación, pero el país se volvió incapaz de utilizar las nuevas tecnologías porque no tenía científicos de calidad que las entendiesen y aplicasen. Tampoco había recursos suficientes para la contratación de los científicos extranjeros necesarios (los cuales no sentían atracción por investigar aquí).

Mi sueño prueba que no puede haber desarrollo socioeconómico sin ciencia, y que si investigamos únicamente con fines económicos dejaremos de participar en el desarrollo de las tecnologías del mañana. Aunque vista la situación actual, cualquiera apostaría porque el sistema científico-tecnológico español encontrase tan ingentes cantidades de financiación en el sector privado. ¿Dónde están los incentivos fiscales necesarios? ¿Y la ley de mecenazgo?

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