-Explícame entonces el sueño que has tenido esta noche…
La financiación pública destinada a la investigación
disminuyó de manera drástica en España. Por suerte los productos innovadores de
varias compañías biotecnológicas tuvieron mucho éxito en el mercado, lo que
produjo un gran impacto y mostró a las empresas y a los grandes inversores
privados las ventajas de invertir en innovación. En poco tiempo hubo un cambio
radical en el sistema científico-tecnológico del país. El capital privado
financiaba en exclusiva la investigación (empresas privadas, capital riesgo, inversores
ángel, mecenazgo, micromecenazgo….). En las empresas innovadoras (especialmente
en las biotech) hubo una enorme
inyección de capital riesgo. En todos los centros de investigación el capital
privado y los proyectos colaborativos con las empresas privadas acabaron siendo
la única fuente de financiación. Como el gobierno no quería perder totalmente
el control de la investigación, elaboraba sus estrategias de desarrollo social
y económico definiendo las áreas esenciales que se tenían que potenciar en materia
de investigación e innovación, utilizando la compra pública innovadora. A parte
de esto, la financiación pública solamente era utilizada para el mantenimiento
de las plataformas científico-tecnológicas en los centros de investigación
especializados en sus áreas de investigación prioritarias. Esta apuesta por la
investigación y la innovación como medios para el desarrollo económico del país
promovió la potenciación del sector privado involucrado en I+D+i.
-Entonces que sucedió?
La financiación de la investigación
con capital privado provocó un cambio de paradigma en el sistema
científico-tecnológico del país. La actividad científica se centró en proyectos con fines prácticos y con
altas posibilidades de retorno económico.
En las universidades y los hospitales los profesores y el personal sanitario,
si no conseguían fondos privados, dejaban de investigar y se dedicaban
únicamente a la docencia y a la atención sanitaria. El impacto económico de los resultados era lo único importante, y no
el impacto en la sociedad o en el conocimiento. El nuevo sistema era altamente maduro porque optimizaba los recursos mediante sinergias entre diferentes grupos
de investigación, evitando duplicidades y fomentando la especialización y la
colaboración. Los parques científicos, los centros tecnológicos, los bancos de
conocimiento y las grandes infraestructuras científicas eran elementos clave en
el sistema. El tiempo adquirió un gran valor y la eficiencia de los
investigadores era indispensable. Se promovió la incorporación de profesionales
de apoyo al investigador para aumentar
su rendimiento (técnicos de laboratorio, gestores de proyectos,
especialistas en patentes…).
-Estoy de acuerdo contigo, un
exceso de burocracia sobre el investigador baja su eficiencia
Efectivamente. A los científicos
se les exigía dedicación y responsabilidad
en su trabajo aceptando un elevado nivel de autogobierno y flexibilidad organizativa (contratación libre, financiación). Se
tenía más confianza en ellos. A cambio, la figura del investigador funcionario desapareció y su trabajo era evaluado periódicamente, con
consecuencias si no era eficiente.
-Pero cuando el único objetivo de
la investigación es la producción de valor se fomenta la competitividad, se
pierde la creatividad y se arriesga menos en los proyectos científicos.
Eso era algo negativo. La
colaboración entre los científicos disminuyó (para proteger sus resultados). Se
potenciaba la alta especialización
cuando la innovación surge de las “interfases”. A largo plazo, el enorme
descenso en actividad investigadora en universidades y hospitales bajó la calidad y la cantidad de
investigadores en formación. Esto indujo a la contratación de investigadores extranjeros por
necesidad. Para conseguir recursos humanos bien formados en el futuro, el
capital privado empezó a financiar la investigación menos aplicada en estas
instituciones. No decidían qué proyectos se financiaban, por falta de
conocimiento, pero sí que controlaban los resultados y evaluaban a los profesionales
que utilizaban sus recursos siguiendo el mismo modelo que en los otros centros
de investigación.
-Es decir, las fuerzas del
mercado decidían la investigación que se realizaba en el país
Algunas áreas como la biomedicina
progresaron muy rápidamente porque había mucho conocimiento acumulado que pudo
transformarse en productos innovadores, obteniéndose grandes beneficios
socioeconómicos. Nuestra alta especialización
en determinadas tecnologías pronto quedó obsoleta
porque el desarrollo tecnológico y el conocimiento siguieron aumentando fuera
de nuestras fronteras. La falta de diversificación
en las áreas de investigación desarrolladas generó un sistema científico muy
empobrecido, incapaz de comprender los nuevos avances tecnológicos. Se contaba
con el libre acceso al pool de
conocimiento mundial, aún sin haber invertido en su generación, pero el país se
volvió incapaz de utilizar las nuevas tecnologías porque no tenía científicos
de calidad que las entendiesen y aplicasen. Tampoco había recursos suficientes
para la contratación de los científicos extranjeros necesarios (los cuales no
sentían atracción por investigar aquí).
Mi sueño prueba que no puede haber desarrollo socioeconómico sin ciencia, y que si investigamos únicamente con fines económicos dejaremos de participar en el desarrollo de las tecnologías del mañana. Aunque vista la situación actual, cualquiera apostaría porque el sistema científico-tecnológico español encontrase tan ingentes cantidades de financiación en el sector privado. ¿Dónde están los incentivos fiscales necesarios? ¿Y la ley de mecenazgo?
Mi sueño prueba que no puede haber desarrollo socioeconómico sin ciencia, y que si investigamos únicamente con fines económicos dejaremos de participar en el desarrollo de las tecnologías del mañana. Aunque vista la situación actual, cualquiera apostaría porque el sistema científico-tecnológico español encontrase tan ingentes cantidades de financiación en el sector privado. ¿Dónde están los incentivos fiscales necesarios? ¿Y la ley de mecenazgo?
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